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Propuestas en base al estudio "Concentración de la actividad económica y de la población en el Perú 1795-2018"

6 de junio de 2021

El COVID-19 y las familias peruanas

Foto: Andina


Compartimos con ustedes la última columna de opinión de Bruno Seminario, en coautoría con Luis Palomino, publicada en El Comercio.

La concentración de la población en Lima posiblemente fue una barrera importante para el éxito de las cuarentenas que buscaron contener el avance del COVID-19. Esto es así porque la crisis sanitaria tenía altas probabilidades de generar efectos diferenciados en las familias, debido a la presencia de distintos tipos de empleo en el mercado laboral urbano.

En primer lugar, gran parte de las personas con empleos en empresas grandes posiblemente pasó del trabajo en oficina al teletrabajo y, de esta manera, disminuyeron las probabilidades de contagio en sus familias. En segundo lugar, un determinado porcentaje de personas con empleos en empresas medianas, pequeñas y microempresas posiblemente perdió sus empleos. Este grupo posiblemente utilizó sus ahorros para los primeros días de cuarentena, pero a medida que esta se extendía, ya no podían asumir los costos de vida en la ciudad así que se vieron obligados a desplazarse a sus pueblos de origen llevando consigo el virus hacia otras regiones del país. En tercer lugar, las personas que viven del día a día en sus pequeños negocios, o se encuentran en el sector informal, no tuvieron más alternativa que salir a la calle, incluso sin las medidas de protección recomendadas, para poder generar ingresos que les permitieran subsistir; por lo mismo, estas personas tenían alta probabilidad de transportar el virus de una región a otra, tanto en Lima como en los otros departamentos del país.

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Propuestas en base al estudio "Competitividad y sostenibilidad ambiental"

31 de mayo de 2021

Competitividad y sostenibilidad ambiental

Columna de opinión de los investigadores CIUP, Elsa Galarza, Joanna Kámiche Zegarra y José Luis Ruiz, publicada en El Comercio.

El año del Bicentenario de la Independencia del Perú nos encuentra con algunos avances en lo que se refiere a la competitividad y el desempeño ambiental. Por un lado, el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial ubicó al Perú en el puesto 65 de un total de 141 países en el año 2019. Su fortaleza fue la estabilidad macroeconómica y sus debilidades fueron la la capacidad de innovación, la adopción de tecnología y la calidad de las instituciones.

De otro lado, en el Índice de Desempeño Ambiental del Centro de Legislación y Política Ambiental de la Yale University, el Perú ocupó la posición 64 de 181 países, teniendo los mejores resultados en la protección de la biodiversidad, a través de las áreas naturales protegidas. Sin embargo, muchos ven la competitividad y el desempeño ambiental como dos objetivos contrapuestos, cuando en realidad, lo que se requiere es tender puentes para lograr la competitividad, pero con sostenibilidad ambiental.

En cuanto a la competitividad, el Perú aprobó en el 2019 la Política Nacional de Competitividad y Productividad, así como el Plan Nacional de Competitividad y Productividad 2019-2030, y el Plan Nacional de Infraestructura. Estos instrumentos buscan priorizar y articular las inversiones para potenciar el crecimiento, la competitividad y el desarrollo en el país, desde una perspectiva sectorial y territorial. Sin embargo, para que dichos instrumentos contribuyan a la búsqueda del desarrollo sostenible requiere que las políticas de competitividad incorporen el enfoque ambiental de manera transversal, buscando un adecuado balance entre crecimiento y bienestar.

Se debe romper la percepción de que la regulación ambiental y el crecimiento económico están contrapuestos. Proponer que primero se debe buscar el crecimiento económico y luego preocuparse por el ambiente olvida que esa secuencia traerá costos mayores para la sociedad, porque los impactos negativos ya serán evidentes.

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Propuestas en base al estudio "La papa, sus aportes en el pasado, presente y el futuro del Perú"

24 de mayo de 2021

La papa en el bicentenario y su aporte para superar el COVID-19

(Foto: Ferias Agropecuarias Mistura)


Columna de opinión del investigador CIUP, Mario Chong, publicada en El Comercio.

En el Perú, más del 80% de lo que consumimos viene del campo de la costa, sierra y selva. Debido a la coyuntura de pandemia, hoy existe una nueva preocupación por la seguridad alimentaria y estamos obligados a mirar al campo, a nuestros agricultores y su contribución para mantener el flujo de los alimentos de cada día. La papa, como principal producto agrícola andino y fuente de carbohidratos, vitaminas y minerales es el mejor referente para reflexionar sobre el impacto que la pandemia ha tenido en la agricultura.

El Perú es el primer productor de papa en Latinoamérica y el puesto 14 a nivel mundial, con una producción de 5,3 millones de toneladas en el 2019. Esta producción sostiene la economía de más de 700 mil familias, especialmente en la sierra, donde se concentra el 90% de la producción nacional. Con un consumo per cápita de 89 kilos al año, es evidente el rol protagónico que tiene este tubérculo en nuestra calidad alimentaria.

A pesar de la crisis que enfrentó nuestra economía con la llegada del coronavirus al Perú, la respuesta de nuestros agricultores fue “El campo no para”. Evidencia de ello es el abastecimiento comparativo de papa del Gran Mercado Mayorista de Lima en 2020 con 622.965 toneladas ™, superior a lo abastecido en 2018 (613.219 tm) y 2019 (618.327 tm).

El documento de política Los aportes de la papa en el pasado, presente y el futuro del Perú para el proyecto Agenda Bicentenario: Aportes para un desarrollo sostenible, surgió con el fin de fortalecer nuestra identidad, reconocer la expresión de nuestra pluralidad étnica y cultural a través de la producción, procesamiento y consumo de la papa. Con la colaboración de Celfia Obregón (Cite Papa) y de Eduardo Buse (UNMSM), este documento busca generar cambios en el país y ser de gran utilidad para contribuir al desarrollo del Perú con miras a sus próximos 200 años.

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Propuestas en base al estudio "La promoción de exportaciones y los recursos y capacidades de la PYME peruana: contribuciones para su internacionalización"

17 de mayo de 2021

¿Cómo mejorar el desempeño exportador para fortalecer a la pyme peruana?

Foto: Diana Chávez | GEC


Columna de opinión del investigador CIUP, Oscar Malca, publicada en El Comercio.

El impacto del COVID-19 a nivel mundial ha significado un fuerte debilitamiento del comercio tanto para bienes como para servicios. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, 2020), el valor del comercio internacional de mercancías disminuyó en 5,6% en comparación al 2019 siendo la mayor caída desde la crisis mundial del año 2009. De igual manera, en el sector servicios la disminución fue de 15,4% en comparación al 2019 y representa la mayor caída desde la década del 90.

Sin embargo, el Perú a pesar de la crisis sanitaria mundial, y en un año muy turbulento como fue el 2020, ha logrado destacar en el ránking de las exportaciones. Así, respecto de los productos no tradicionales hemos ocupado a nivel mundial el primer lugar en las exportaciones de arándanos y quinua.

El segundo lugar en paltas frescas, espárragos frescos, espárragos en conserva, pota procesada, castañas peladas frescas, lacas colorantes. El tercer lugar en pota y calamar congelado, fosfato de calcio, jengibre entero, algas marinas, conservas de anchoas. El cuarto lugar en uvas frescas, mangos frescos, arvejas frescas, óxido de boro, maderas tropicales molduradas. El quinto lugar en pulpa de fruta congelada, filetes de trucha congelados, leche evaporada. (Mincetur-Promperú, 2021).

Según la misma data de Promperú, durante el año 2020, once regiones del Perú han tenido crecimiento exportador positivo, destacando por el valor exportado las regiones de Ica, La libertad y Lambayeque las cuales lideran la exportación regional. No obstante, estos resultados deben ser mejorados y hacerlos sostenibles, para lo cual es necesario analizar no solo la evolución de los productos en los mercados, sino también estudiar las causas del desempeño exportador alcanzado. Es importante, asimismo, analizar el comportamiento y la gestión de la internacionalización de la empresa peruana.

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Propuestas en base al estudio "Lucha contra la anemia a través de visitas domiciliarias en Perú"

10 de mayo de 2021

El comportamiento humano y las políticas públicas: el caso de la anemia infantil

Foto: GEC

 

Columna de opinión de los investigadores CIUP, Manuel Barrón, Juan Francisco Castro y Pablo Lavado publicada en El Comercio.

Muchos problemas graves del Perú tienen una solución en teoría conocida. Un claro ejemplo es la anemia infantil. Si sabemos que puede curarse o prevenirse consumiendo suplementos, alimentos fortificados o alimentos ricos en hierro, ¿por qué su prevalencia es tan alta en el Perú y el mundo? En el documento de política “Lucha contra la anemia a través de visitas domiciliarias en Perú” elaborado para el proyecto Agenda Bicentenario del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) analizamos este aspecto.

El mayor esfuerzo en programas de lucha contra la anemia se concentra en asegurar la distribución de insumos a los hogares y difundir el conocimiento sobre la enfermedad. Poca atención se ha prestado al papel que juega el comportamiento humano en la adopción de estas prácticas, y menos aun en su adherencia. Avances recientes en la economía del comportamiento pueden generar aportes importantes en este campo.

Las personas tomamos muchas decisiones diariamente, desde a qué hora levantarnos hasta cuánto tiempo o dinero invertir en un negocio. Para el primer tipo de acciones, usar reglas fijas, como levantarnos siempre a la misma hora, es útil.

Cuando un programa introduce una práctica nueva, como cambiar los hábitos de cocina, hay un quiebre en la rutina. En el caso de la anemia, podríamos olvidarnos de comprar los ingredientes requeridos, de agregar los multimicronutrientes (las “chispitas”) a la comida, o de recoger las gotas de sulfato ferroso. También podríamos simplemente postergar la adopción de dicha práctica indefinidamente, pensando que un día más no hará gran diferencia. El problema ocurre cuando terminamos postergando la decisión prolongada o tal vez indefinidamente.

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Entrevista a Diego Winkelried

5 de marzo de 2021

#HablemosDe: Estabilidad macroeconómica

Entrevista al investigador CIUP, Diego Winkelried, publicada en #HablemosDe, un podcast del Comité de Lectura.

En este capítulo el investigador Oswaldo Molina conversa con Diego Winkelried sobre la importancia de la estabilidad económica y los futuros lineamientos para preservarla. Escucha la entrevista aquí:

Entrevista al investigador CIUP Diego Winkelried.

9 de marzo de 2021

99 años de la creación del Banco Central de Reserva del Perú: importancia de su rol en la economía

Entrevista al investigador Diego Winkelried publicada por Caretas.

Columna de opinión de Oswaldo Molina y Diego Winkelried

21 de marzo de 2021

Radiografía de la estabilidad macroeconómica en el Perú

Ilustración: Raúl Rodríguez (GEC)

 

Columna de opinión de los investigadores CIUP, Oswaldo Molina y Diego Winkelried, publicada en El Comercio.

Estos tiempos convulsos de pandemia nos han enseñado a valorar aquello que dábamos por sentado, como la salud. Algo similar ocurre con la estabilidad macroeconómica que actualmente tenemos y que, ante planteamientos populistas, podría encontrarse en riesgo.

Aunque ya nos hemos acostumbrado a una inflación baja y estable, la estabilidad macroeconómica de las últimas décadas no debe ser, de ningún modo, descuidada. Por el contrario, hemos de valorar en su exacta dimensión este logro de nuestro país y así comprender que constituye un requisito indispensable para construir un mejor país para todos los peruanos.

Ahora bien, cabe preguntarse cuán singular es esta estabilidad en nuestra historia. En el gráfico adjunto se presenta información histórica de manera resumida. En el eje vertical (de abajo hacia arriba) se muestra la tasa de crecimiento del PBI real, que puede tomar valores negativos (cuando la economía decrece) hasta valores cercanos a 8%. En el eje horizontal (de izquierda a derecha), se encuentra el valor de la inflación, desde valores cercanos a cero hasta cifras hiperinflacionarias. El gráfico se divide en cuatro cuadrantes, siendo el cuadrante A uno deseable de baja inflación y alto crecimiento, y el cuadrante D uno pernicioso de bajo crecimiento y alta inflación.

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